En Sancho está todo demasiado rico. Toño, natural de Los Arrudos, sabe perfectamente que quiere la gente: buenas materias primas y poca floritura.
Aunque el besugo y el bonito están espectaculares, yo no puedo dejar de pedir nunca los riñones. Simplemente
En Sancho está todo demasiado rico. Toño, natural de Los Arrudos, sabe perfectamente que quiere la gente: buenas materias primas y poca floritura.
Aunque el besugo y el bonito están espectaculares, yo no puedo dejar de pedir nunca los riñones. Simplemente